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#LCE #ConectaEmpleo #AlfabetizaciónDigital

Iniciamos el relato de cinco de las más de 200 personas que han podido terminar con éxito el programa de orientación laboral de Lanzaderas Conecta Empleo, después de que las clases presenciales se vieron interrumpidas por la crisis del coronavirus.

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El programa de ‘Alfabetización Digital’ les ha cambiado la vida, según dicen, porque les ha hecho ver sus fortalezas, les ha enseñado a realizar una búsqueda de empleo proactiva en los sectores en los que están interesados; y a conocer y ganar confianza en el uso de las herramientas digitales. Incluso los ha estimulado para seguir creciendo, personal y profesionalmente, apuntándose a otros cursos de formación online.

¿Puede haberse convertido el confinamiento en una oportunidad incluso para los más vulnerables? Es una pregunta a la que muchos probablemente contestarían con una respuesta negativa puesto que, por norma general, las catástrofes, desastres naturales o pandemias se ceban con las personas que se encuentran en situación desfavorable.

El entorno socioeconómico de vulnerabilidad suele llevar aparejado una brecha educativa. Si a esta carencia le añadimos la brecha digital, el cóctel resulta exponencial. Porque la revolución digital lo está cambiando todo. Carecer de habilidades y competencias digitales es un baldón que se alza como un abismo, cortocircuitando de raíz las posibilidades de desarrollo, crecimiento y futuro profesional para quienes no son nativos digitales y no han tenido acceso a una formación digital que les convierta en inmigrantes digitales. Un cambio que nos afecta a todos sin excepción.

Por eso, arrancamos una serie de estimulantes relatos de quienes me han contado de primera mano cómo esta crisis sanitaria, económica y social sin precedentes en la reciente historia de la humanidad les está generando oportunidades. Personas cuya brecha digital antes del confinamiento se erigía ante ellos como una fosa profunda, oscura e insalvable cual muro infranqueable. Se trata de cinco personas en situación de desempleo y que tal y como relatan, les ha cambiado la vida.

«Todo el que tiene acceso a la tecnología puede cambiar el mundo, en cualquier rincón del planeta».

Emma Reina, Patricia Martínez Portela, María José Zambudia Munuera, José Miguel Estellés y Yolanda Rodríguez Guisado se inscribieron en el programa de ‘Alfabetización Digital‘, impulsado por la Fundación Santa María la Real y Fundación Telefónica, con la cofinanciación del Fondo Social Europeo, a través del programa operativo POISES.

Este programa se fundamenta en la formación que Fundación Telefónica venía desarrollando con gran éxito en los últimos años con los casi dos millones de beneficiarios de sus proyectos de empleabilidad. Tras superar las dificultades iniciales por la carencia de conocimiento previo, todos ellos han adquirido las habilidades digitales básicas para la búsqueda de empleo, que les han abierto las puertas a un mundo de oportunidades en el que no se pone el sol.

Algunos jamás habían encendido un ordenador. Sus vidas, como la de los 47 millones de españoles y la de media humanidad, ha tenido en 2020 un antes y un después marcado en el calendario, por el día en que se confinó a la población en sus casas con el decreto del estado de alarma provocado por la pandemia del Covid-19. En ese momento estaban en marcha 25 programas de alfabetización digital en distintas ciudades españolas. El programa gratuito de un mes de duración se había diseñado como talleres prácticos con los que recibir semanalmente sesiones presenciales.

El anuncio el 13 de marzo del decreto del estado de alarma y la prohibición de salir a la calle obligó a Fundación Santa María la Real y Fundación Telefónica a reaccionar rápidamente. De los 25 programas de alfabetización, diez estaban terminando, lo que suponía que había que mover alrededor de noventa personas a terminar la iniciativa exclusivamente en digital. Algo que no resultó complicado en exceso puesto que los conocimientos a esas alturas del programa les permitían ya introducirse en el e-learning con facilidad.

Sin embargo, los otros quince, que contaban con alrededor de 130 personas, se encontraban recién iniciados. La disrupción provocada por el confinamiento supuso un reto de grandes dimensiones para todos.

«La motivación es el mejor motor y siempre hay alguien receptivo si tu trabajo es bueno».

Es probable que ninguno de los participantes en el programa ‘Alfabetización Digital’ haya oído hablar de Jack Andraka, un joven estudiante de trece años que vio cómo un amigo de la familia, casi un tío para él, moría por un cáncer de páncreas. Acudió a Internet “en busca de los dos mejores amigos de un adolescente: Google y Wikipedia, para encontrar respuestas a las causas de aquella enfermedad”, según cuenta él mismo.

Dos años más tarde, se hacía merecedor de uno de los concursos de ciencia e ingeniería para jóvenes más importantes del mundo, el Intel ISEF 2012. Su afición a las revistas científicas y la posibilidad de adquirir conocimiento infinito a través de la Red le abrieron las puertas de un prestigioso laboratorio universitario desde el que descubrió un test detector del cáncer de páncreas que cuesta 3 centavos de dólar, ofrece el resultado en 5 minutos y un 100% de precisión. “Si un chico de 15 años que ni siquiera sabía qué era el páncreas pudo encontrar una nueva forma de detectar el cáncer de páncreas, imaginen lo que podrían hacer ustedes”, señalaba el imberbe científico aficionado.

De la inspiradora y motivadora historia de este genio adolescente podemos extraer varias enseñanzas. La primera y fundamental, que todo el que tiene acceso a la tecnología puede cambiar el mundo en cualquier rincón del planeta. Pero también, que la motivación es el mejor motor, y que siempre hay alguien receptivo si tu trabajo es bueno.

Emma, Patricia, María José, José Miguel o Yolanda son solo cinco de las más de 200 personas en 25 ciudades de España que han podido terminar con éxito el programa de ‘Alfabetización Digital’. Todos tienen en común su falta de conocimientos digitales y su situación de desempleo al iniciar el programa. Su motivación, actitud y ganas de continuar formándose, como la de Jack Andraka, les ayudará a triunfar en esta nueva vida de lo que los anglosajones denominan el lifelong learning, o aprendizaje de por vida, a la que todos, sin excepción, estamos felizmente abocados.

Un mundo sin barreras ni límites en acceso al conocimiento. Porque el universo tecnológico multiplica exponencialmente nuestras oportunidades laborales gracias al reciclaje y crecimiento continuo en habilidades y competencias digitales posibilitándonos llegar a donde nos propongamos desde el sillón de nuestras casas. Una cocinera como Emma, una abogada como Patricia, una maestra de inglés como Yolanda, una auxiliar sociosanitaria como María José o un trabajador de la limpieza y lavandería como José Miguel, están convencidos de ello.

Por Isabel Durán

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Conoce todas las historias

Proceden de ciudades, estudios y experiencias diferentes, pero todos tienen en común la tenacidad, las ganas de superarse y de no rendirse frente a las dificultades. Emma Reina, Patricia Martínez Portela, María José Zambudia Munuera, José Miguel Estellés y Yolanda Rodríguez Guisado son los protagonistas de esta serie de relatos escritos por Isabel Durán. Cinco historias muy inspiradoras que ponen rostro a uno de los programas de empleabilidad más ambiciosos de Fundación Telefónica. Si quieres conocer la historia de cada uno de ellos, haz clic en sus nombres.

Alfabetización digital en tiempos de confinamiento
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