Luis González Palma. Constelaciones de lo intangible

Centro Galego de Arte Contemporánea de Santiago de Compostela (CGAC)
 

El CGAC expone la retrospectiva Constelaciones de lo intangible, del artista Luis González Palma, uno de los grandes exponentes de la fotografía latinoamericana.

27 de noviembre 2015- 13 de marzo 2016

Centro Gallego de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela

El Centro Galego de Arte Contemporánea acoge, del 27 de noviembre de 2015 al 13 de marzo de 2016, Constelaciones de lo intangible, una muestra de Luis González Palma, comisariada por Alejandro Castellote y organizada y producida por Fundación Telefónica. La exposición recorre su producción desde los años 80 hasta la actualidad. El artista participará además en dos actividades vinculadas a su obra: una conversación con el director del CGAC y el taller La fotografía como extensión del pensamiento destinado a artistas y profesionales del medio fotográfico.

La exposición, que se pudo ver en Espacio Fundación Telefónica de Madrid en el marco del festival PhotoEspaña, asume un carácter diferente en el CGAC, creando otro tipo de recorrido y estableciendo otro modelo de iluminación. La muestra recorre el universo íntimo y enigmático del fotógrafo en una retrospectiva que aglutina más de ochenta obras.

En la muestra, el autor explora las posibilidades técnicas y formales de la fotografía experimentando con la aplicación de betún de judea y pan de oro, redefiniendo los límites entre la fotografía y la pintura, combinando imágenes y textos o proponiendo una experiencia escultórica de la imagen. Su universo está formado por constelaciones temáticas que orbitan alrededor de su obra en un ciclo de permanente ida y retorno. La identidad y la memoria, la introspección, la intimidad, la reflexión sobre el poder y la representación de lo no visible son algunos de los grandes temas que sobrevuelan su producción.

gonzalez-palma-730x380

 

En el CGAC la exposición exhibirá además la serie Vieiros, realizada por el artista para la Fotobienal de Vigo en 1996, que fue su primera exposición en España, y el proyecto Ara solis (2010), que fue concebido para la exposición Costa da Morte, comisariada por Manuel Sendón en el faro de Fisterra y en el Museo del Mar de Vigo. Ambas series están estrechamente vinculadas con Galicia y con el Camino de Santiago, tanto por su temática como por haber sido aquí realizadas.

Además se incluye la obra Sin título de 1990-2011 de la colección del Museo de la Universidad de Navarra de Pamplona, que se relaciona estrechamente con la obra de los años 80 y 90, ya que las imágenes fueron tomadas en esos mismos años pero no fueron utilizadas hasta 2011 siguiendo una metodología que revisa el propio archivo y permite comprender mejor las estrategias de actualización, reinterpretación y revisión que ha llevado a cabo con sus propias imágenes en los últimos años.

En su primera etapa, que se desarrolla a finales de los años 80, el artista tiene como objetivo entender la diversidad étnica y cultural latente en su país, con constantes menciones a su historia, a los documentos generados por el poder colonial y a la memoria colectiva.

Sus obras contienen numerosas referencias visuales e iconográficas configurando niveles de lectura e interpretación ambiguos y extremadamente sutiles. A través del rostro y la mirada, Palma explora aspectos inmateriales como el trauma, la pérdida, el dolor y el silencio, todos ellos sentimientos derivados de la violencia vivida en Guatemala durante más de cinco siglos.

La lotería, la luna, el rey, la muerte, la máscara, la rosa, la dama, el diablo, el pájaro, la sirena (1988-1991). Cortesía del autor

Pocos creadores basados en la fotografía llevaron tan lejos las posibilidades y los límites del soporte fotográfico incorporando a su obra elementos de la pintura, la escritura o la escultura.

A partir de los años 90 su obra transita por un camino que lo lleva de lo popular a lo íntimo. Comienza a concentrarse en la exploración de la memoria y de las obsesiones personales. Es lo que se podría identificar como una segunda etapa en la que el trabajo derivado del contexto sociopolítico es abandonado progresivamente para dar paso a una reflexión mucho más introspectiva.

En sus obras de 2002 a 2012, asuntos como la intimidad, la incomunicación, la frustración de la pasión amorosa, la angustia y el deseo insatisfecho inundan su trabajo. En este momento, muchas de sus obras dejan de lado el retrato para centrarse en los espacios y los objetos que sugieren y evocan metáforas del mundo emocional del artista: sillas en las que no se puede descansar, objetos que desprenden una sensación de amenaza, presencias ausentes o escenarios desolados. En su mayoría, imágenes ancladas en espacios irreales y fantásticos con ciertos ecos surrealistas y un marcado aspecto teatral.

En su última etapa, Palma experimenta con la abstracción interviniendo fotografías antiguas y nuevas, a través del uso de figuras geométricas y del color, que recuerdan al concretismo y el neoconcretismo brasileño. Con la superposición de formas abstractas sobre imágenes figurativas aborda una vez más el análisis de la mirada.

En esta etapa encuentra su máxima expresión en el formato de las catóptricas: fotografías proyectadas sobre cilindros o dispositivos ópticos que reconfiguran la imagen posada en horizontal en las que por más que el espectador trate de buscar el punto de vista perfecto la imagen permanece siempre fragmentada, parcial e incompleta.

Luis González Palma

Luis González Palma nació en Ciudad de Guatemala en 1957. Después de finalizar la carrera de Arquitectura su interés por el arte, la pintura y la fotografía le llevaron a formarse más intensamente en estos campos y a entrar en contacto con otros artistas guatemaltecos. En 1987 participó en la creación de Imaginaria, una galería que acogió en La Antigua a las voces disidentes del arte de su país. Más tarde, a finales de los años noventa, formó parte del grupo fundador de Colloquia, una iniciativa destinada al debate, la promoción y la difusión del arte contemporáneo en Guatemala. Tras varias estancias en Europa y a su regreso a Guatemala en 1998, se traslada en el año 2001 a Córdoba, Argentina, donde comienza a colaborar en varios proyectos con Graciela De Oliveira.

Desde sus primeras exposiciones en Centroamérica, EEUU y Europa hasta la actualidad, su obra ha sido fundamental para entender la fotografía latinoamericana. Entre sus innumerables muestras individuales destacan las celebradas en The Art Institute of Chicago, The Lannan Foundation, The Australian Centre fuere Photography, el Palacio de Bellas Artes de México, The Royal Festival Hall en Londres, el Palazzo Ducale di Genova, los Museos MACRO y Castagnino de Rosario, Argentina. También participó en numerosos festivales internacionales como el Photofest de Houston o Les Rencontres de Arles en Francia. Luis González Palma fue representante de su país en la 51ª Edición de la Bienal de Venecia.