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Exposición

Título ‘Joanie Lemercier. Paisajes de luz’, en Perú

Una muestra que propone una reflexión sobre la relación de la naturaleza y la tecnología a través de seis instalaciones audiovisuales. Una propuesta inmersiva que nos invita a contemplar y salvaguardar la naturaleza.

Lugar Museo de Arte de Lima – MALI (Lima, Perú)
Fecha 19 agosto - 18 diciembre 2022
‘Joanie Lemercier. Paisajes de luz’, en Perú

El Museo de Arte de Lima – MALI y la Fundación Telefónica Movistar presentan ‘Joanie Lemercier. Paisajes de Luz’, exposición individual del artista francés que sumergirá al espectador en un recorrido por distintos paisajes, y nos transportarán desde la contemplación de depuradas líneas abstractas y la fascinación provocada por majestuosas montañas generadas por computadoras, a la inquietante realidad de una naturaleza sobreexplotada. La muestra podrá verse de manera gratuita en las salas temporales 1 y 3 del MALI, desde el 19 de agosto hasta el 18 de diciembre de 2022.

Pionero en el uso artístico del videomapping y cofundador del colectivo AntiVJ en 2008, Lemercier (Rennes, 1982) establece su propio estudio en 2009, primero en Nueva York y, desde 2015 con sede en Bruselas, para centrarse en la creación de piezas que utilizan la luz proyectada y así generar experiencias que alteran la percepción visual. A través de la programación informática y la manipulación de dispositivos, Lemercier consigue convertir los proyectores en una fuente de luz capaz de transformar la apariencia de las cosas y hacernos cuestionar la concepción de la realidad. «La luz como medio, el espacio como lienzo» es la premisa sobre la que se asienta el cuerpo de trabajo de este período. Esta exposición, curada por Juliette Bibasse, aborda la importancia de la naturaleza en la trayectoria vital y artística de Lemercier y plantea una reflexión sobre la representación del medio natural a través de la tecnología.

 

🔦La tecnología en su proceso creativo

La primera parte de la muestra reúne distintas tipologías de paisaje que hacen aflorar una paradoja: el intento de captar la espectacular belleza de la naturaleza, que no ha sido tomada por el ser humano, empleando herramientas digitales. Se trata, en primer lugar, de vistas geométricas que revelan juegos de espacios, sombras y volúmenes desconcertantes para la mirada. Es el caso de la obra Edges (Aristas), que introduce elementos de expresión clave en la primera etapa de Lemercier: rejillas, geometrías y líneas, mediante las cuales el artista explora un paisaje tecnológico. En esta primera parte, el artista muestra también paisajes inspirados en lugares naturales, leyendas ancestrales o experiencias personales, pero también geografías imaginarias nacidas de la colaboración entre el ser humano y la máquina. En Montagne, cent quatorze mille polygones (Montaña, ciento catorce mil polígonos), un valle rodeado por montañas creado a partir de una retícula distorsionada por un algoritmo pone de manifiesto la difusa línea entre lo que consideramos real y la simulación generada mediante funciones matemáticas.

La instalación Fuji forma parte de una serie dedicada a los volcanes, compuesta por otro paisaje a gran escala dibujado a mano que representa el monte Fuji, aumentado por una capa de luz proyectada. Se trata de una pieza que proyecta sobre dibujo para recrear una versión abstracta del cuento del cortador de bambú, una antigua leyenda japonesa del siglo X.

De su deseo por mostrar la colaboración entre el ser humano y la máquina en el proceso creativo, surge Paysages Possibles (Paisajes posibles). En un principio, Lemercier emplea únicamente un bolígrafo sobre papel para llevar a cabo sus dibujos, pero inspirado por la pionera del arte digital Vera Molnar, comienza a utilizar trazadores gráficos, que le permite obtener imágenes de mayor tamaño a partir de líneas continuas.

 

🌱Reflexionar sobre el impacto humano en la naturaleza

En contraste con la fascinación generada por los entornos «fabricados» digitalmente, la segunda parte de la exposición descubre la realidad de una naturaleza repleta de cicatrices causadas por la sobreexplotación humana. A través de colosales imágenes captadas con dron, Lemercier abandona la ficción para enfrentarnos a la sobrecogedora urgencia de salvaguardar nuestro entorno. Ejemplo de ello es The Hambach Forest and the Technological Sublime (El bosque de Hambach y lo Sublime Tecnológico), una serie de tres instalaciones que muestran la deforestación de uno de los bosques más antiguos de Europa, a 200 kilómetros de Bruselas, donde se ha establecido la mayor mina de carbón del continente. El bosque de Hambach se ha convertido así en objetivo de la lucha contra el cambio climático y de la preservación de la biodiversidad. Con esta pieza, Lemercier inicia una nueva etapa creativa en la que su práctica artística busca impulsar una reflexión sobre la sostenibilidad y promover acciones positivas contra el cambio climático.

La muestra concluye con Desirable Futures (Futuros deseables), un espacio de meditación y contemplación donde el artista invita a los visitantes a reflexionar sobre el presente, a reactivar nuestra capacidad de ver el mundo y a comprometernos con él, imaginando y construyendo nuevas realidades.

Esta exposición es posible gracias a la continua colaboración entre Fundación Telefónica Movistar y el MALI, una alianza que a lo largo de los años ha hecho posible importantes exposiciones temporales de ingreso libre al público, entre las más recientes El eterno retorno. Interacciones prehispánicas de Cristhian Ávila y Todos los faros de la costa peruana de Luz Maria Bedoya, en el marco del programa Irradia. La exposición de Joanie Lemercier irá acompañada de un programa de actividades culturales gratuitas para todo tipo de público, y recorridos mediados por las salas de exhibición.

💭Sobre Joanie Lemercier

Artista francés cuyo trabajo se centra principalmente en el uso de la luz a través de proyecciones en el espacio y su impacto en nuestra percepción. Se introdujo en la creación artística con ordenador a la edad de cinco años, asistiendo a las clases de diseño de patrones para estampación textil impartidas por su madre. Al hilo de esta educación temprana se forjó su interés por las estructuras físicas: geometría, patrones y formas minimalistas.

A medida que el trabajo de Lemercier evolucionaba, comenzó a jugar con estas estructuras concretas a través de la física y de la idea de cómo la luz puede ser utilizada para manipular la realidad percibida. En 2006 Lemercier comenzó a trabajar con luz proyectada y en 2008 co-fundó el sello visual AntiVJ junto con Yannick Jacquet, Romain Tardy y Olivier Ratsi. Juntos trabajaron en el diseño de los efectos visuales para festivales internacionales, colaborando con artistas en la realización de escenografías, así como también en proyecciones arquitectónicas de gran escala por todo el mundo.

A partir de 2010, Lemercier se centró en el desarrollo de instalaciones artísticas y obra de galería, exponiendo en el China Museum of Digital Art (Pekín, China), Art Basel Miami (Florida, EE.UU.) o el festival de cine de Sundance (Utah, EE.UU.), entre otros. En 2013 fundó su propio estudio creativo con sede en Bruselas, centrado en la investigación y experimentación y el desarrollo de obras de arte utilizando la luz proyectada en el espacio.