1000 caras / 0 caras / 1 rostro

Con motivo de la nueva edición de PHotoEspaña, Fundación Telefónica presenta esta muestra que reúne a dos de los referentes más importantes del arte actual, cuya obra gira en torno a la representación del individuo y sus variantes polisémicas. Junto a éstos, los trabajos de un artista desconocido cuyas fotografías se exponen por primera vez.
 

Del 30 de mayo al 24 de julio de 2011

Sala de exposiciones Alcalá 31, Madrid

Los retratos de Cindy Sherman se alejan de los cánones tradicionales para convertirse en un espacio de confrontación y de crítica. Sherman se utiliza a sí misma, en tanto sujeto representado, para cuestionar los estereotipos femeninos asumidos tradicionalmente. Sus fotografías nos hablan de simulacro, de máscara, objetan la naturaleza misma del auto-retrato en la medida en que encarna diferentes personajes con distintas poses. Juega con el desdoblamiento, con el mensaje entre líneas y el retruécano, artificios, en suma, empleados con asiduidad en el cine, la televisión y la publicidad; medios que imponen su tiranía visual y a cuyo mensaje se enfrenta unas veces con ironía, otras con humor y otras incluso con deliberada abyección.

Si los retratos de Sherman están cargados de connotaciones expresivas, las fotografías de Thomas Ruff carecen de todo elemento accesorio, con la rotundidad de unos rostros asépticos como único reclamo. Imágenes que aluden a los procesos de identificación y control, por los que el individuo es despojado de cualquier atributo que lo diferencie del resto y pasa a convertirse en una cifra. Interesado en el trabajo de laboratorio, Ruff emplea los recursos técnicos de posproducción para acentuar esa profunda despersonalización que opera en la época actual y que no admite inflexiones de tipo moral o psicológico. El resultado son unos retratos objetivados al máximo, fotografías de carné en gran formato, donde los rostros ya no corresponden a personas sino a cosas.

Como contrapunto, Frank Montero Collado, fotógrafo mexicano de finales del siglo XIX y principios del XX, nos ofrece una serie de imágenes inéditas, escenas que rozan lo teatral y cuyas poses recuerdan a las composiciones de estudio decimonónicas.  Un fotógrafo del que poco o nada se sabe, una vida sumida en el misterio y la magia, la misma que inunda sus fotografías. Un hombre cuya peripecia vital se puede rastrear únicamente en las breves notas que aparecen escritas en las propias fotografías y que nos hablan de sus múltiples facetas y ocupaciones. Seminarista, cantante de ópera,  periodista, misionero metodista, quiso dejar constancia, sin conciencia política o artística mediante, de su azarosa vida con este heterogéneo conjunto de autorretratos que Fundación Telefónica muestra por primera vez en la sala de Alcalá 31.

Definida por el comisario de la exposición, Gerardo Mosquera, como una de las dos muestras principales del festival, 1000 caras / 0 caras / 1 rostro no solo reúne la obra de dos autores consagrados sino que exhibe por primera vez las impresionantes fotografías de un artista totalmente desconocido hasta la fecha. Razones suficientes para acercarse a Alcalá 31.