Kit para docentes

Descubre 'Las 12 moléculas de una clase de Ciencias perfecta'

Una clase de Ciencias no tiene por qué ser aburrida. Sigue los consejos de ‘The Big Van Theory’ en ‘Las 12 moléculas de una clase de Ciencias perfecta’ y aplícalos con tus alumnos. 


1. Estudio: Si dominas los conceptos, los contarás mejor 

Para poder explicar bien un concepto es importante conocerlo a fondo, dominarlo. Estudia y profundiza en la materia. Analiza bien los conceptos científicos que quieres explicar y busca formas en las que otros divulgadores los han explicado previamente. Una buena preparación es clave para poder comunicar con claridad.

2. Rigor: Usa adecuadamente términos científicos

Los términos científicos pueden suponer una barrera para la audiencia no especializada. Hacen que tu discurso sea difícil de seguir, alejan al espectador y oscurecen el contenido si no se usan de la forma apropiada. Sin embargo, un buen uso puede dar valor a tu monólogo. Utilizar términos científicos para producir humor (como retahíla) o acompañados de una explicación del concepto son dos ejemplos de un uso correcto.

3. Historia: Construye un relato

Las ideas científicas que uno quiere expresar sirven como puntos de paso que conectan el inicio y el final. Úsalos como guías que apoyen tu historia. Concreta los conceptos científicos que te gustaría explicar, ten clara la estructura que le quieres dar a tu monólogo y utilízalos como apoyo.

4. Actuación: Cuida la puesta en escena, encuentra tu tono personal

Busca tu identidad sobre el escenario: el tono y el registro con el que te identificas más, con el que más cómodo te sientas. No es aconsejable imitar cuando no se use como recurso cómico. Es importante que en el escenario, más allá de un actor, se vea a un divulgador. Esto da robustez al contenido científico y permite que la audiencia confíe más en el rigor de los conceptos.

5. Recursos: Apóyate en objetos para ser más gráfico

Los objetos son un arma de doble filo: bien usados dan valor a tu discurso, pero un mal uso puede ensombrecerlo, confundir o distraer. Pueden servir para aclarar, refrescar, enriquecer escénicamente o crear sorpresa. No dudes en usarlos siempre que consideres que pueden aportar algo positivo.

6. Idea: Menos es más, céntrate en 1 o 2 ideas

Una audiencia no experta tiene una capacidad limitada de asimilar conceptos científicos. Evita cargar el monólogo con excesiva información, busca los conceptos clave y céntrate en clarificarlos. En este formato de divulgación muchas veces menos es más.

7. Gestualización: Cuida la expresión corporal

El cuerpo es un instrumento de comunicación muy potente. De hecho, cuando la expresión oral y la corporal entran en conflicto (por ejemplo, expresar alegría con palabras y tristeza con gestos o muecas) está demostrado que es el lenguaje corporal el que tiene más peso para la audiencia. Usa tu cuerpo para apoyar tu discurso: evita quedarte clavado en el sitio, usa todo el espacio disponible… siempre sin abusar, ya que gestos demasiado repetitivos o bruscos pueden cansar o aburrir. Mira al público y no al suelo o al techo (a no ser que lo hagas de forma intencionada por guion). Antes de salir al escenario, realiza un calentamiento tanto de cuerpo como de voz. Al igual que con el discurso, trabaja el lenguaje gestual para que apoye al texto y le dé riqueza.

8. Voz: Trabaja tu voz, la entonación también cuenta

Una voz monótona hace que el discurso pierda intensidad. Modula la voz, trabájala. Es importante tener una buena dicción y controlar la respiración. Proyecta bien la voz para que se te oiga perfectamente sin forzarla y sin cansarte. Una correcta modulación puede servir también para generar comicidad: imitar voces, poner voz diferente a personajes en tu monólogo, etc. De igual manera, contribuye a reforzar y refrescar el discurso.

9. Emoción: El entusiasmo entusiasma

El entusiasmo es contagioso. Muestra pasión por lo que haces y el público lo notará. La emoción y el sentimiento son importantes para conectar con tu público. Si te gusta lo que haces, lo harás mejor.

10. Ensayo: Ante el espejo o grabándote en vídeo

El ensayo es básico para que en el escenario las cosas salgan como uno tiene previsto. Repasa tu discurso, el lenguaje corporal y el uso de la voz. Repite en frente del espejo, grábate en vídeo, usa a tus amigos y familia de público… No dejes nada al azar, las dudas en el escenario se notan y empobrecen tu mensaje.

11. Diversión: Ponle humor y sorpresas

El humor es un buen vehículo para transmitir conceptos, pero no es indispensable. Úsalo de forma adecuada y sin abusar. Evita bromas ofensivas o fuera de lugar. Ten en cuenta que no es obligatorio emplear el humor: los monólogos también pueden ser dramáticos, narrativos… Utiliza ganchos como los sentimientos, las emociones, la sorpresa…

12. Guion: Diseña un inicio que atrape y un cierre que deje pensativos

Tanto el inicio como el final del monólogo son muy importantes. Un inicio impactante engancha a la audiencia. El final debe cerrar el monólogo y debe servir para afianzar el contenido. Un monólogo perfecto engancha y hace pensar. Usar historias o hechos cotidianos como vínculo para la explicación del concepto científico ayuda a conectar con la audiencia.