Voluntarios de Telefónica narran sus Vacaciones Solidarias en un campamento con jóvenes y niños de la Asociación Aleph-Tea

Acompañaron a niños y jóvenes autistas en el campamento de verano de Cornellana, en Asturias

"Disfrutamos de la playa, jugamos con las olas y la arena, cosas que parecen sencillas pero que para ellos en ocasiones fueron todo un reto."

"Disfrutamos de la playa, jugamos con las olas y la arena, cosas que parecen sencillas pero que para ellos en ocasiones fueron todo un reto."




 

El relato que sigue puede parecer la crónica de unas vacaciones de cualquier grupo de jóvenes y ese era el objetivo de los Voluntarios Telefónica que acompañaron a niños y jóvenes autistas de la Asociación Aleph-Tea, en el campamento de verano de Cornellana (Asturias).

La inclusión de las personas con trastornos de espectro del autismo puede parecer complicada, pero es justo todo lo contrario, y sólo fue necesario que estuviesen con ellos para que pudieran disfrutar del mar y la montaña.

La actividad tuvo lugar entre el 30 de junio y el 5 de julio de 2014.

 

– Día 30 de junio:

Salimos de Madrid y atravesamos tierras castellano y leonesas, al llegar a Gijón nos alojamos en  el albergue y fuimos de paseo hasta la playa de San Lorenzo. El tiempo no era muy propicio así que solo pudimos pasear por la orilla del mar los participantes disfrutaron contemplando las olas y alguno más atrevido llego incluso a meterse en el agua dimos un largo paseo hasta el Albergue, donde cansados, des pues de la cena nos retiramos a descansar.

 

– Día 1 de julio:

 Este día teníamos previsto un conocer la ciudad de Gijón, pero el tiempo no quiso acompañarnos así  que tuvimos que limitarnos a realizar juegos en el albergue por la tarde, según los grupos salimos a conocer diferentes lugares de la ciudad, pero nos sorprendió de nuevo la lluvia y aunque empapados tanto los participantes como los monitores y voluntarios estábamos comenzamos a ser una familia.

 

– Día 2:

 Por la mañana organizados por grupos hicimos paseos por diferentes lugares de la ciudad. Los más peques disfrutaron del puerto deportivo y Cimadevilla mientras los mayores dieron un paseo por el parque cercano al albergue. Después de la comida salimos de excursión a la villa de Cudillero donde ya pudimos disfrutar de la playa, jugar con las olas y la arena, cosas que parecen sencillas pero que para ellos en ocasiones fueron todo un reto. Finalmente regresamos a Gijón, felices, por haber podido disfrutar de una tarde soleada.

 

– Día 3:

Por la mañana nos fuimos de excursión a Covadonga donde visitamos la cueva de la Santina y todos pudimos disfrutar del entorno de los Picos de Europa, hicimos parada en Cangas de Onís donde paramos para visitar su famoso puente y hacer un descanso para reponer fuerzas. En la tarde volvimos a disfrutar de la playa en Villaviciosa, donde se repitieron las carreras por la playa y el juego con las olas. Ya en Gijón disfrutamos de un paseo nocturno por la ciudad.

 

– Día 4:

En la mañana quisimos despedirnos del mar por lo que pasamos la mañana en la playa a pesar de que el agua estaba muy fría no dejamos de darnos un pequeño baño para decir adiós al Cantábrico que fue capaz a pesar de la climatología adversa de hacernos pasar unos días en la que los chicos y chicas junto con sus apoyos formáramos cuatro familias, en las que compartimos, no solo la alegría y la fiesta sino también las pequeñas dificultades que sirvieron para afianzar más nuestra amistad. Ya en la tarde los más mayores participamos en una batalla de agua, como si no hubiéramos tenido bastante con la lluvia en días anteriores. Los más peques celebraron el cumpleaños de uno de los participantes. En la noche los grupos de los mayores disfrutamos de las fiestas de uno de los barrios de Gijón, en los más atrevidos se atrevieron con  las atracciones de feria, la música de la verbena puso fin a nuestra estancia en Gijón.

 

– Día 5:

Despedimos a los voluntarios y monitores que estaban en Asturias, y emprendimos viaje de regreso a Madrid. En Fuencarral nos esperaban las familias de los participantes. 

 

Acompañarles fue una de las experiencias en las que descubrimos que en las cosas más sencillas, son en las que nos sentimos más felices. A su manera nos demostraron que los grupos que formamos éramos cuatro familias en las que compartíamos momentos alegres y también complicados, que a pesar de las dificultades para la comunicación nos trasmiten su alegría, incluso su apoyo porque tenemos alguna preocupación. Sus familias disfrutaron de unos días de un merecido respiro.