El comercio entre dos países se incrementa un 300% si ambos pertenecen a la comunidad hispanohablante

"El español en los flujos económicos internacionales", en Col. Fundación Telefónica / Ariel, indica que la capacidad de compra del gran condominio hispanohablante representa el 9% del PIB mundial

De izquierda a derecha,  Rafael Rodríguez-Ponga, secretario general del Instituto Cervantes; Juan Carlos Jiménez, coautor del libro, codirector del proyecto y profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Alcalá; Aránzazu Narbona, coautora del libro; Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes; Javier Nadal, vicepresidente ejecutivo de Fundación Telefónica; José Luis García Delgado, codirector del proyecto y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid; Emilio Ontiveros, presidente de AFI y catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid.

De izquierda a derecha, Rafael Rodríguez-Ponga, secretario general del Instituto Cervantes; Juan Carlos Jiménez, coautor del libro, codirector del proyecto y profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Alcalá; Aránzazu Narbona, coautora del libro; Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes; Javier Nadal, vicepresidente ejecutivo de Fundación Telefónica; José Luis García Delgado, codirector del proyecto y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid; Emilio Ontiveros, presidente de AFI y catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid.




 

  • Se trata de la primera vez que se aborda el caso del español en un estudio económico con una muestra de países lo suficientemente representativa: el libro analiza los resultados del modelo gravitatorio a partir de una muestra de 51 países, 11 de los cuales son de habla hispana.
  • El español es un poderoso impulsor de los intercambios comerciales en el mundo en un porcentaje superior al del inglés entre los países anglosajones, ya que abarata costes de transacción e información al igual que lo hace una moneda común.
  • Además disminuye la distancia psicológica y favorece los movimientos económicos y migratorios: su carácter internacional lo sitúa en una segunda posición por detrás del inglés y delante del chino, al que aventaja en cosmopolitismo.
  • Nuestra lengua es un ancho “puente económico”, no sólo en el subcontinente americano, sino también sobre el Atlántico, con España a la cabeza.

Madrid, 25 de abril de 2012.- El comercio bilateral entre dos países se incrementa un 300% si pertenecen a la comunidad panhispánica de naciones y comparten el español como idioma, según el libro de Juan Carlos Jiménez y Aránzazu Narbona, El español en los flujos económicos internacionales, que acaba de aparecer en la Colección Fundación Telefónica / Ariel.

El estudio, que indica que la capacidad de compra del gran condominio hispanohablante representa el 9% del PIB mundial, define a nuestra lengua como un ancho “puente económico”, no sólo dentro del amplio subcontinente americano, sino también sobre el Atlántico, con España a la cabeza.

El libro se enmarca en el proyecto “El valor económico del español: una empresa multinacional” que se inició en 2006 y ha sido presentado en el Instituto Cervantes de Madrid por Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes; Javier Nadal, vicepresidente ejecutivo de Fundación Telefónica; José Luis García Delgado, codirector del proyecto y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid; Juan Carlos Jiménez, coautor del libro, codirector del proyecto y profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Alcalá, y Emilio Ontiveros, presidente de AFI y catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid.

Se trata de la primera vez que se aborda el caso del español en un estudio económico con una muestra de países lo suficientemente representativa: el libro analiza los resultados del modelo gravitatorio de 51 países, 11 de los cuales son de habla hispana. A partir de ahí sus autores deducen que el español es un poderoso impulsor de los intercambios comerciales en el mundo en un porcentaje superiora al del inglés entre los países anglosajones, ya que abarata costes de transacción e información al igual que lo hace una moneda común.

 

El español, un importante factor de aproximación económica

Por otro lado, el español disminuye la distancia psicológica, lo que favorece los movimientos económicos y migratorios en un gran condominio lingüístico con cerca de 450 millones de hablantes, su activo esencial. De hecho, para valorar el español hay que acudir al estudio de sus efectos multiplicadores sobre los grandes flujos migratorios, comerciales y de capitales.

En el libro, a través de sus diferentes capítulos, se abordan temas como el poder de compra del español, su capacidad como factor de aproximación económica, la importancia de la lengua como determinante de los flujos bilaterales o la interrelación entre la lengua y la inversión directa. Al igual que una moneda única, una lengua común tiene la propiedad de ensanchar los mercados y facilitar los intercambios al reducir costes de transacción y disminuir la distancia psicológica, lo que favorece los movimientos económicos de todo tipo, desde las inversiones internacionales, directas o en cartera, a los propios movimientos migratorios.

Así, los coautores del libro, Juan Carlos Jiménez y Aránzazu Narbona, han fundamentado analíticamente y proporcionado una base para explicar el valor diferencial del español como gran lengua de comunicación internacional, acudiendo al estudio de sus efectos multiplicadores sobre los grandes flujos de inversión directa y el comercio internacional. Si compartir un idioma supone dentro del comercio mundial un factor de multiplicación cercano al 190% para los intercambios de los países que lo comparten, compartirlo dentro de la comunidad panhispánica de naciones incrementa casi un 300% el comercio bilateral entre ellos (más, incluso, que el inglés entre los países anglosajones). En el caso de la IDE (Inversión Directa Extranjera), el hecho de contar con una misma lengua viene a triplicar los flujos de inversión directa entre los países.

Además, el español añade un efecto multiplicativo, gracias a su cualidad esencial de bien de club. Otro elemento que ayuda a percibir la auténtica medida del valor de una lengua es su carácter internacional, y aquuí el español ocupa la segunda posición, sólo por detrás del inglés, pero por delante del chino, al que aventaja en cosmopolitismo.

La lengua es un bien que no se desgasta con el uso, antes al contrario, y que resulta tanto más útil y valiosa cuantas más personas la compartan. Por otro lado, su valor diferencial depende del número de hablantes y de su nivel de vida, que determinan la intensidad de sus intercambios y la potencia económica de un idioma frente a otros: éste es un activo esencial del español, el ser una gran lengua de comunicación internacional.

 

Conclusiones

El español es un activo que acerca a varios centenares de millones de personas, lo que se traduce en mayores niveles de intercambio comercial entre los países; es, además, una lengua de trabajo útil, tanto para empresas de dimensión internacional que operan y hacen negocios sin trabas lingüísticas en una veintena, al menos, de países, como para centenares de miles de emigrantes.

Además es una lengua que potencia muy directamente industrias, comenzando por las culturales y de la enseñanza, acompañadas de las telecomunicaciones, de gran dinamismo en el mundo actual y fuente de riqueza y empleo.