Voluntarios Telefónica de México donaron sillas de ruedas y acompañaron a niñas y niños en rehabilitación al Museo del Papalote

Fundación Telefónica México ha donado 15 sillas de ruedas para que sean utilizadas por los pacientes y las familias de escasos recursos que acuden al Hospital Infantil de México “Federico Gómez”

Los Voluntarios Telefónica acompañaron a 60 pequeños en rehabilitación al “Papalote, Museo del Niño”.

Los Voluntarios Telefónica acompañaron a 60 pequeños en rehabilitación al “Papalote, Museo del Niño”.




México D.F., 29 de octubre de 2011.- Dicen los expertos que la risa es la mejor medicina y bajo este entendido, los Voluntarios Telefónica acompañaron a 60 pequeños en rehabilitación al “Papalote, Museo del Niño”, en donde a través de juegos, pudieron aprender y convivir durante una jornada que sin duda influirá en su estado de ánimo y por ende en su salud.

El día inició con una visita al Hospital Infantil de México “Federico Gómez” que atiende a niñas y niños de  escasos recursos de diferentes lugares de la República Mexicana con diferentes padecimientos, allí se donaron 15 sillas de ruedas a nombre de Fundación Telefónica mismas que serían de gran apoyo para la visita que haríamos posteriormente al Museo.

En Papalote se puede jugar y aprender con más de 300 exhibiciones interactivas divididas en cinco divertidos temas: Comunico, Soy, Pertenezco, Expreso y Comprendo. Los pacientes del Hospital Infantil fueron envueltos en una burbuja de jabón gigante, se recostaron sobre una cama de clavos, elaboraron dulces y conocieron más acerca de las estrellas en una proyección en el Domodigital, entre otras actividades.

Los pequeños con los que convivieron los Voluntarios Telefónica tienen enfermedades que requieren de tratamientos de hasta cinco años, como padecimientos renales, cáncer, alergias, entre otros; por lo tanto una visita como ésta influye directamente en su salud, los impulsa a no dejar el proceso de rehabilitación y atribuye una imagen más positiva al hospital, que generalmente se percibe como un lugar triste; además, refuerza la idea de que en su tratamiento no están solos: los acompañan su familia, doctores y personas de buena voluntad, como es el caso de los Voluntarios.