El Cubismo y sus entornos en las Colecciones de Telefónica

La exposición, que ha itinerado por varios museos españoles y latinoamericanos, podrá verse en Duisburg hasta el 26 de septiembre

Juan Gris, La chanteuse (1926).

Juan Gris, La chanteuse (1926).




Después de su presentación en Bruselas, la muestra “El Cubismo y sus entornos en las Colecciones de Telefónica” se exhibe en el Museo Lehmbruck de Duisburg (Alemania) coincidiendo con la Capitalidad Europea 2010 de la Región del Ruhr.

La exposición, que ha itinerado por varios museos españoles y latinoamericanos, podrá verse en Duisburg hasta el 26 de septiembre. En esta ocasión y por vez primera, las 44 obras que componen la exposición, que incluye obras de Juan Gris, Albert Gleizes, Jean Metzinger, André Lhote, María Blanchard, Joaquín Torres-García y Rafael Barradas entre otros artistas, se muestran en diálogo con las piezas de otra colección, una selección de 10 esculturas cubistas de los fondos del Museo Lehmbruck de artistas como Picasso, Julio González, Gargallo, Lipchitz, Laurens y Archipenko.

La exposición “El Cubismo y sus entornos” tiene su punto de partida en la obra de Juan Gris. Cuando el artista permanecía aún relativamente desconocido, Telefónica, al coleccionar su obra, supo desvelarle como uno de los grandes creadores del Movimiento Moderno. Más allá de lo elaborado por Picasso y Braque, en la obra de Gris el cubismo fue redefinido, convirtiéndose en un movimiento más diverso, duradero y complejo de lo que habitualmente se estima.

La muestra “El Cubismo y sus entornos” se ha articulado partiendo de la obra de Gris y propone reconsiderar las relaciones del artista con otros tres parámetros: el de la denominada escuela cubista, el de la importancia del cubismo en la modernidad artística latinoamericana y, en tercer lugar, el de la capacidad del cubismo para extenderse y desarrollarse como punto de partida de otras tendencias y opciones del Movimiento Moderno.

Junto al cubismo considerado esencial, existió otro cubismo: el cubismo de Juan Gris y de los que se llamaron a sí mismos cubistas. Este otro cubismo afirmó las posibilidades plásticas del color, apostó siempre por las cualidades y sugerencias de las formas y, a pesar de su decisivo encuentro con la pintura pura, también consideró siempre que el nuevo arte debía trasmitir contenidos figurativos. Este otro cubismo es el que, partiendo de un conjunto inicial de obras de Juan Gris, reúne la exposición “El cubismo y sus entornos”.

En el conjunto de piezas mostrado vemos obras que se sitúan dentro de los cánones de la escuela cubista junto a piezas que muestran la relación de los lenguajes cubistas con los del futurismo, con el clasicismo moderno, con la abstracción geométrica o con la nueva figuración o el surrealismo e, incluso, podemos encontrar obras en las que se proyectan rasgos de la identidad cultural  de los artistas que las crearon.

En lo reunido en la exposición, lo cubista puede ser una poética propia o un referente, aunque también puede resonar como un  eco o situarse como eficaz punto de partida de otras posibilidades plásticas. Pero siempre, en todas las obras mostradas, el cubismo aparece como práctica creativa superadora de tiempos, geografías y distancias intercontinentales.