300 niños pueden alfabetizarse solos en menos de 3 meses en contacto con un único ordenador instalado en la calle

Según Sugata Mitra, que ha intervenido en la conferencia "Empoderamiento", la novena del ciclo "Diez conceptos que están cambiando el futuro" de Fundación Telefónica

En la imagen, la niña ganadora, Alba Pérez Mejías, junto a Antonio González Terol, Director General de Asuntos Europeos y Cooperación con el Estado de la Comunidad de Madrid y Marián Juste, Directora de Programas Educativos de Fundación Telefónica.

En la imagen, la niña ganadora, Alba Pérez Mejías, junto a Antonio González Terol, Director General de Asuntos Europeos y Cooperación con el Estado de la Comunidad de Madrid y Marián Juste, Directora de Programas Educativos de Fundación Telefónica.




  • El profesor de tecnología educativa Sugata Mitra ha hablado sobre la necesidad de empoderamiento de individuos y sociedades y de que la enseñanza se realice a través de una conexión en directo, especialmente en el caso de comunidades de niños pertenecientes a zonas en vías de desarrollo, a miles de millas de distancia
  • Los niños son capaces de organizarse y aprender solos ante un ordenador en un lugar público, a la vista de los adultos, y adquirir un nivel de alfabetización informática aceptable en un periodo de nueve meses por un coste de 3 centavos de dólar por niño
  • Para los expertos, entre los que se encontraban el Socio fundador de Adaptive S.L., Ignacio Martín Maruri, y la presidenta de la Fundación Cibervoluntarios, Yolanda Rueda, la clave del futuro del desarrollo está en dar poder a los que no lo tienen
  • El debate se ha transmitido en directo por Internet y se ha podido participar también on line con preguntas a través de Twitter

Madrid, 11 de mayo de 2010.- Trescientos niños pueden llegar a autoenseñarse en tres meses aproximadamente si se les pone en contacto con un único ordenador conectado a la Red, al que tengan libre acceso y esté instalado en un lugar público, según el profesor Sugata Mitra, quien ha hablado de empoderamiento en el ciclo “Diez conceptos que están cambiando el futuro” de Fundación Telefónica y que ha tenido lugar en el Círculo de Bellas Artes.

Sugata Mitra, profesor de Tecnología Educativa de la Escuela de Educación, Comunicación y Ciencias del Lenguaje de la Universidad de Newcastle, en el Reino Unido, es célebre por el llamado “experimento del agujero en la pared”, consistente un ordenador introducido en un quiosco montado sobre una pared y conectado a Internet en un barrio pobre de Kaljaki, en Nueva Delhi, en 1999, al que los niños tenían libre acceso, con el fin de probar que los niños podían aprender de forma natural. Esto se debe a que “los niños poseen una gran capacidad organizativa y de aprendizaje y al hecho de que el ordenador se encuentre en un lugar público, a la vista de los adultos”, ha señalado Mitra.

A decir de Mitra, trescientos niños pueden adquirir la alfabetización informática suficiente en un periodo máximo de nueve meses… por un coste de 3 centavos de dólar por niño. Para ello se deben crear las condiciones tecnológicas necesarias, como una tapa que cubra y proteja el ordenador, un teclado cubierto por un plástico, una abertura que permita que entren las manos de los niños, una conexión a banda ancha y una cámara web para observar las evoluciones.

Al experimento del barrio de Kaljaki le siguieron el del barrio de Hyderabad, también en la India, con idénticos resultados: los niños aprendían solos informática e incluso un inglés perfecto, si con ello lograban acceder a los contenidos que necesitaban o con los que querían jugar. “Los profesores de inglés en estas ciudades no son nativos y les enseñan a los niños un inglés con acento del sur de la India; en cambio, con un software gratuito, dos meses después los niños han manejado sus programas de audio y grabación de voz en un perfecto inglés británico, descargado sus diccionarios, películas en inglés, etc.”

Los resultados resultan sorprendentes: “en un pueblo del Sur de la India, a los tres meses de dejar a la comunidad un ordenador, los niños de diez años estaban jugando a juegos y me preguntaban si podía conseguir procesadores más rápidos”. Los niños son capaces de autoenseñarse para poder utilizarlo e incluso de aprender un idioma que no conocen, como el inglés, si se les da el tiempo suficiente: es el milagro de la alfabetización informática; “un adulto, en cambio, ante una situación similar, se hubiera limitado a quejarse de que no entendía el idioma y no se hubiera molestado en aprenderlo”.

Mitra ha repetido este experimento hasta en 23 ocasiones diferentes por toda la India y ha llegado a la conclusión de que los grupos de niños pueden utilizar ordenadores e Internet por su cuenta, “independientemente de quiénes sean y de dónde se encuentren”. Los niños se organizan y llegan a aprender por ellos mismos funciones básicas del programa Windows, a chatear y pintar, a utilizar las redes sociales, etc. Por otro lado, Mitra ha observado que las niñas entre 10 y 12 años “inventan” los principios de la administración y la gestión para compartir el recurso de un único ordenador para grupos de trescientos niños: “son ellas las que, tras los primeros días de caos,  establecen el orden”.

También ha realizado un experimento lingüístico y creativo con el arte digital y comunicado en francés por el artista Pascal Montiel, quien comunicó en la lengua francesa su arte a los niños de Bengala mediante dibujos y palabras en su idioma natal hasta que los niños asimilaron el francés y lo asociaron al arte; cuando Mitra les preguntó dos meses después qué es el arte y qué color tenían aquellas formas, una niña bengalí de diez años le contestó que “el arte existe en la mente y en el ordenador: arte no significa nada” y que el color era el “rouge”, en referencia al rojo. Para Mitra, esto demuestra que los niños utilizan el idioma como una herramienta y que en grupos sin supervisión pueden aprender a utilizar las TIC y los idiomas por su cuenta.

Incluso, en lugares desarrollados como Gateshead, en Newcastle (Inglaterra), en uno de cuyos colegios había un alto índice de fracaso infantil, Mitra consiguió que los niños mejoraran y completaran su proceso de escolarización haciendo que, en vez de un ordenador por alumno, cada cuatro compañeros tuvieran que compartir uno; permitió que los miembros de cada grupo se movieran libremente, aprendieran de los éxitos de otros observando sus avances e incluso abandonaran su grupo por otro si lo consideraban necesario: “dejé a los niños solos durante una hora y el mejor grupo contestó diez preguntas en media hora gracias a un buen uso de los recursos de Internet; lo mejor es que a los dos meses se acordaban aún de las contestaciones: hasta un 70% contestó bien de nuevo, esta vez sin ordenador”.

Esta experiencia dio lugar al proyecto de un colegio de Longbenton, en Newcastle, donde los niños querían ser futbolistas y modelos y, mediante el uso del portal TED que contiene vídeos de conferenciantes, terminaron interesándose en ocho semanas por Leonardo da Vinci: “todos los futbolistas habían desaparecido”.

El empoderamiento: cuando se permite a la gente que haga cosas
El empoderamiento (del inglés empowerment) hace referencia un proceso en el que el individuo se percibe a sí mismo capaz y legitimado para ocupar un espacio en el escenario social y en la toma de decisiones, ejerciendo un control sobre su propia vida y sobre las situaciones que se le presenten, gracias a una actitud de autoconfianza, seguridad y asertividad; el empoderamiento permite a individuos y sociedades la adaptación a los cambios y la capacidad de organizarse con otras personas para alcanzar una meta común. De hecho, el fin de los programas de empoderamiento desarrollados en distintas partes el mundo en el ámbito de la cooperación internacional es el de garantizar los derechos humanos y de los grupos marginados de la sociedad.

Para Mitra, el empoderamiento comienza con el hecho de permitir y posibilitar en nuestros sistemas que sucedan las cosas; “dejar, en definitiva, que las gentes hagan cosas”. Esa transformación necesaria ha de realizarse de manera paulatina: “Esta transición tiene que tener lugar ahora mismo, de forma tranquila”, ha afirmado el experto, para quien “en todo el mundo hay lugares a los que los buenos profesores no quieren ir: precisamente aquellos lugares donde más se les necesita”, ya que, habitualmente, si un profesor que trabaja en áreas remotas recibe formación, migra a la ciudad. “Cerca de 500 millones de niños se encuentran en zonas donde no hay buenos sistemas de escolarización y en ellos hemos de centrar nuestros esfuerzos de empoderamiento”, ha afirmado en referencia a sus experimentos y proyectos donde sólo los niños provenientes de familias acomodadas tienen acceso a las nuevas tecnologías. “Lo importante es situar el ordenador, conectado a una línea de alta velocidad, en una área pública y a la altura del suelo adecuada para que los niños puedan tener acceso libre a él”, ha afirmado Mitra.

La solución estaría en conseguir que los profesores enseñen de forma monitorizada y a distancia a comunidades de niños repartidas por todo el mundo a través de conexiones con banda ancha: “la relación se produce a escala humana, a pesar de que halla miles de millas de distancia”; ahora, gracias a Internet, no hace falta enviar físicamente a un profesor al lugar donde se encuentran los alumnos y las evaluaciones han de ser autoevaluaciones. “Un billón de niños en el mundo conectados a cien millones de moderadores y agrupados en diez millones de centros organizados pueden obrar el milagro de la alfabetización”, ha indicado.

También han aportado su visión y contribuido al debate el Socio fundador de Adaptive S.L. y miembro de Think Creative, Ignacio Martín Maruri, y la presidenta de la Fundación Cibervoluntarios, Yolanda Rueda. Para Martín, estamos acostumbrados a la figura del experto, a la autoridad designada para arreglar las cosas, cuando en realidad las autoridades limitan la creatividad de los grupos y crean dependencia: “el empodramiento es precisamente lo contrario: permitir que ciertos individuos asuman libremente la voluntad de dar con la solución a sus problemas”.

Por su parte, Yolanda Rueda ha afirmado que “cada uno de nosotros somos responsables y partícipes de un cambio necesario” y ha señalado que la tecnología permite provocar una gran innovación social: “cada uno podemos contribuir a ser agentes activos de ese cambio social”, ha afirmado Rueda.