Fons Trompenaars afirma que la innovación sólo es posible a partir de la multiculturalidad

En el marco de "Los debates abiertos de Fundación Telefónica", ciclo de conferencias sobre el impacto de las TIC en la sociedad

Fons Trompenaars, experto en multiculturalidad y diversidad.

Fons Trompenaars, experto en multiculturalidad y diversidad.




  • El experto en comunicación y ensayista, Fons Trompenaars, ha defendido hoy en Fundación Telefónica el valor de la diversidad intercultural para mantener un modelo sostenible en la empresa del futuro
  • Para Trompenaars, hacen falta líderes políticos, sociales y económicos que conjuguen entornos empresariales de innovación que tengan en cuenta una realidad multicultural, y puso como ejemplo al ex presidente sudafricano Nelson Mandela
  • Las empresas deben combinar la creatividad individual con la cooperación de sus equipos en un modelo de “co-competición” que recompense a los equipos por su creatividad y a los individuos por su trabajo en equipo
  • Para Trompenaars, uno de los motivos que nos han llevado a la actual crisis económica mundial ha sido el exceso de particularismo, que ha dejado de lado el universalismo de la diversidad
  • Posteriormente, se abrió un debate que también fue seguido con participaciones a través de Twitter, con el responsable de la cátedra de Economía Digital de la EOI, Juan Freire, y la directora del Centro de Diversidad del IE Business School, Celia de Anca

Madrid, 27 de enero de 2010.- En el marco del ciclo de conferencias  “Los debates abiertos de Fundación Telefónica”, el neerlandés Fons Trompenaars, experto en comunicación intercultural y liderazgo, ha hablado sobre el inmenso valor que encierra la diversidad y de qué modo puede aprovecharse, tanto en lo personal como en los entornos empresariales de innovación que tienen en cuenta la realidad multicultural.

Un mundo diverso es un mundo más rico y más preparado para comprender el futuro, pero también más complejo y difícil de gestionar. Para Trompenaars, “la empresa debe reflejar el entorno; de lo contrario, estamos condenados a desaparecer, según las leyes de la termodinámica”; hay que saber, en definitiva, “qué espacios se comparten y mantener el liderazgo” junto a otros valores como la sostenibilidad, el éxito a largo plazo o el cuidado medioambiental van de la mano.

Con respecto al liderazgo, los estudios norteamericanos se refirieron a él hace cinco años en términos de valor y de trabajo en equipo y ahora hablan de un liderazgo basado en la prudencia y la creatividad. En Francia, por el contrario, hablan de un liderazgo que depende de otros factores, como el pueblo de origen del líder, sus contactos o su educación, etc. Según el autor de Innovating in a Global Crisis, la única manera de liderazgo es reconocer y reconciliar los dilemas y admitir que los innovadores son en gran parte extranjeros (en Silicon Valley, por ejemplo, donde trabajan muchos chinos e indios).

Precisamente la ventaja de esta diversidad es la que conduce a que la sociedad y las empresas sean más innovadoras, las que muestran los distintos ángulos multiculturales que hay que conectar, ya que todos los seres humanos tenemos los mismos valores: es la cultura la que les da distinta forma. Los valores no se pueden ir añadiendo sin rediseñarlos: no se puede admitir un proceso meramente aditivo.

Los grandes líderes, para el experto neerlandés, combinan valores que no son fáciles de reunir ni conciliar: “muchas empresas sólo atienden a la realidad multicultural de sus trabajadores celebrando seminarios interculturales, en los que si existen los estereotipos, se agrandan todavía más”. Trompenaars afirma que los verdaderos líderes son precisamente aquellos que saben reconciliar los dilemas e integrar los opuestos y consiguen así aumentar la competitividad de su empresa. En este sentido, la cultura no es otra cosa que la manera en que cada sociedad aborda sus dilemas con respecto a las relaciones humanas, el tiempo y la naturaleza. La cultura es, al final, la que determina la manera de resolver el dilema.

El universalismo de la diversidad es contrario al particularismo; la flexibilidad de la diversidad necesita de excepciones para poder mejorar las reglas y hacerlas de aplicación global. Hace falta ir hacia la multiculturalidad, tomar las buenas prácticas de cada realidad local y globalizarlas. Las empresas deben combinar la creatividad individual con la cooperación de sus equipos en un modelo de “co-competición” que recompense a los equipos por su creatividad y a los individuos por su trabajo en equipo, porque el arte de la diversidad no es otra cosa que reconocer que hace falta tanto la individualidad como la cooperación. Si la empresa sólo atiende al valor monetario, el dilema y los retos desaparecerán y las ideas dejarán de ser algo tangible que produzcan riqueza y diversidad.

Fons Trompenaars es director ejecutivo de una consultora de gestión intercultural y autor de cinco libros sobre el tema –Riding the Waves of Culture, Seven Cultures of Capitalism, Building Cross-Cultural Competence, 21 Leaders for the 21st Century y el mencionado Innovating in a Global Crisis–.

Trompenaars está considerado uno de los mejores pensadores en este campo y ha desarrollado un modelo teórico de cultura con siete dimensiones que atañen a los modos como los seres humanos se relacionan unos con otros, las diferentes formas que tienen las sociedades de entender el tiempo y la actitud de la cultura hacia el entorno. Estudió Ciencias Económicas en la Free University of Amsterdam y en la Wharton School de la University of Pennsylvania.

Posteriormente, se abrió un debate moderado por la periodista Mara Torres con el profesor de la Universidad de la Coruña, responsable de la cátedra de Economía Digital de la EOI y bloguero, Juan Freire; y la directora del Centro de Diversidad del IE Business School y autora del libro La gestión de la diversidad en la organización global, Celia de Anca. 

Para Anca el reto de la empresa es dar con los diferentes ritmos que se dan en ella, lo que requerirá un proceso lento. Por su parte, Freire afirmó que cada vez estamos inmersos en sistemas más complejos y diversos, cuyo conocimiento es más fragmentario.