‘Luis González Palma. Constelaciones de lo intangible’

Centro Andaluz de la Fotografía. Almería (Andalucía)
 

Recorrido por la fotografía del guatemalteco Luis González Palma a través de constelaciones temáticas que giran en torno a la mirada como poder.

4 abril - 19 junio de 2016

Centro Andaluz de la Fotografía. Almería (Andalucía)

La Consejería de Cultura a través del Centro Andaluz de la Fotografía ha programado la muestra ‘Constelaciones de lo intangible’, del fotógrafo Luis González Palma. La exposición, organizada y producida por Fundación Telefónica y comisariada por Alejandro Castellote, estará instalada en ambas salas del CAF desde el 4 de abril al 19 de junio de 2016.

La retrospectiva del fotógrafo guatemalteco ‘Luis González Palma. Constelaciones de lo intangible’ nos adentra en su universo íntimo y nos guía por sus obsesiones particulares, a la vez que nos muestra una experimentación formal que evoluciona de la fotografía a la tridimensionalidad en su obra. Un recorrido por sus imágenes a través de constelaciones temáticas que giran en torno a la mirada como poder; la identidad y la memoria del pueblo guatemalteco y la introspección y la intimidad de lo no visible y el progreso y modernización de las sociedades. La de Almería es la primera itinerancia de una muestra que pudo verse en el Espacio Fundación Telefónica entre el 11 de junio y el 18 de octubre de 2015.

De la memoria y la identidad al intimismo y la abstracción

El universo de Luis González Palma está formado por constelaciones temáticas que orbitan alrededor de su obra en un ciclo de permanente ida y retorno. La identidad y la memoria, la introspección, la intimidad, la reflexión sobre el poder y la representación de lo no visible son algunos de los grandes temas que sobrevuelan su obra buscando “representar el espacio utópico de lo irrepresentable”.

En su primera etapa, que se desarrolla a finales de los años 80, el artista genera una propuesta que tiene como objetivo entender la diversidad étnica y cultural latente en su país, con constantes menciones a su historia, a los documentos generados por el poder colonial y a la memoria colectiva. Obras como Lotería I y Lotería II o La Mirada Crítica entre otras, se surten de numerosas referencias visuales e iconográficas configurando niveles de lectura e interpretación ambiguos y extremadamente sutiles. La inclusión de retratos de sujetos guatemaltecos con objetos que remiten al imaginario popular o los elementos con ecos etnográficos y las referencias alusivas a la cristianización y a la dominación cultural configuran solo una parte del significado.

A través del rostro y la mirada, Palma explora con igual eficacia aspectos inmateriales como el trauma, la pérdida, el dolor o el silencio, todos ellos sentimientos derivados de la violencia vivida en Guatemala durante más de cinco siglos. Según las palabras del artista “en mi proceso artístico he intentado crear imágenes que invitan a ser examinadas a través de lo que yo llamo ‘contemplación emocional’, dándole a través de la belleza de las mismas el sentido de su forma. A través de los años he construido escenarios y modificado ciertos rostros para crear imágenes que permiten otras percepciones del mundo, otras formas de comprenderlo, y de modificarlo internamente”.

‘He intentado crear imágenes que invitan a ser examinadas a través de lo que yo llamo contemplación emocional’.

Pocos creadores basados en la fotografía han llevado tan lejos las posibilidades y los límites del soporte fotográfico incorporando a su obra elementos de la pintura, la escritura o la escultura. Ya en esta primera etapa las copias teñidas mediante la aplicación de betún de Judea -eco de aquellas iglesias barrocas que el artista visitó siendo niño y que fueron sus primeros museos- anticipa la inquietud del artista por experimentar con distintos materiales del mismo modo que ocurre en otras formas de arte. Será ésta característica otra de las constantes de su trabajo, que le llevará a experimentar más adelante con elementos como el fieltro, la pintura acrílica o el papel de arroz.

A partir de los años noventa, la obra de Luis González Palma “transita por un camino que lo lleva de lo popular a lo íntimo. Su obra comienza a concentrarse en la exploración de la memoria y las obsesiones personales”. Se trata de lo que podríamos identificar como una segunda etapa, en la que el trabajo derivado del contexto sociopolítico es abandonado progresivamente dando paso a una reflexión mucho más introspectiva y personal. En sus obras de 2002 a 2012, asuntos como la intimidad, la incomunicación, la frustración de la pasión amorosa, la angustia y el deseo insatisfecho inundan su trabajo. En este momento, muchas de sus obras dejan de lado el retrato para centrarse en espacios y objetos que sugieren y evocan metáforas del mundo emocional del artista: sillas en las que no se puede descansar, objetos que dan la sensación de amenaza, presencias ausentes o escenarios desolados. En su mayoría, imágenes ancladas en espacios irreales y fantásticos con ciertos ecos surrealistas y un marcado aspecto teatral.

 

A lo largo de su trayectoria artística, Luis González Palma se ha servido de procedimientos históricos de la fotografía y la pintura para cuestionar los modelos de representación pero su experimentación más radical la ha llevado a cabo en los últimos años. En su última etapa, experimenta con la abstracción interviniendo fotografías antiguas y nuevas a través del uso de figuras geométricas y de color que recuerdan al concretismo y neoconcretismo brasileño. A propósito de esta práctica, comenta González Palma: “El negativo fotográfico es materia de deseo y, por tanto, no es inmóvil ni resistente, está disponible para potenciales metamorfosis. He vuelto a retomar negativos que hice en el pasado desde esta perspectiva, todavía tienen algo que dar a pensar”. Con la superposición de formas abstractas sobre imágenes figurativas, el artista vuelve a abordar el análisis de la mirada. La mirada que escapa a la representación del artista pero también la mirada incapaz de abarcar la realidad como un todo cerrado y completo. Esto último encuentra su máxima expresión en el formato de las catóptricas, fotografías proyectadas sobre cilindros o dispositivos ópticos que reconfiguran la imagen posada en horizontal. Similar a las anamorfosis renacentistas, las catóptricas difieren de ellas en que nunca se llega a formar una imagen perfecta. Por más que el espectador trate de buscar el punto de vista perfecto, la imagen permanece siempre fragmentada, parcial e incompleta.

Luis González Palma. Biografía

Luis González Palma nació en Ciudad de Guatemala en 1957. Después de finalizar la carrera de Arquitectura su interés por el arte, la pintura y la fotografía le llevaron a formarse más intensamente en estos campos y a entrar en contacto con otros artistas guatemaltecos. En 1987 participó en la creación de Imaginaria, una galería que acogió en La Antigua a las voces disidentes del arte de su país. Más tarde, a finales de los años noventa, formó parte del grupo fundador de Colloquia, una iniciativa destinada al debate, la promoción y la difusión del arte contemporáneo en Guatemala. Tras varias estancias en Europa y su regreso a Guatemala en 1998, Luis González Palma se traslada en el año 2001 a Córdoba, Argentina, donde comienza a colaborar en varios proyectos con Graciela De Oliveira.

Desde sus primeras exposiciones en Centroamérica, EEUU y Europa hasta la actualidad, su obra ha sido fundamental para entender la fotografía latinoamericana. Entre sus innumerables muestras individuales destacan las celebradas en The Art Institute of Chicago, The Lannan Foundation, The Australian Centre for Photography, el Palacio de Bellas Artes de México, The Royal Festival Hall en Londres, el Palazzo Ducale di Genova, los Museos MACRO y Castagnino de Rosario, Argentina. También ha participado en numerosos festivales internacionales como el Photofest de Houston o Les Rencontres de Arles en Francia. Luis González Palma fue representante de su país en la 51ª Edición de la Bienal de Venecia.