Itinerancias

Conoce las colecciones de Fundación Telefónica que se encuentran fuera de Madrid

Colección Cubista de Telefónica


 

Juan Gris y el Cubismo llegan al Museo de Bellas Artes de Asturias de la mano de Fundación Telefónica. Se trata de la penúltima itinerancia antes del depósito en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 2017.

30 de septiembre 2016 - 8 de enero 2017

Museo de Bellas Artes de Asturias

No uno, sino muchos cubismos son los que reúne la exposición ‘Colección Cubista de Telefónica’ con 36 piezas bellísimas de una calidad excepcional y que desde hasta el 8 de enero de 2017 podrá visitarse en el Museo de Bellas Artes de Asturias.
La muestra se articula en tres ámbitos: la obra de Juan Gris –con piezas excepcionales del artista madrileño–, la visión de los otros cubismos con la obra de otros artistas contemporáneos que trabajaron en París (Gleizes, Metzinger, Marcoussis, Lhote, Valmier, Blanchard…) y, cerrando la exposición, la expansión internacional del movimiento recogida en la presencia de artistas españoles y latinoamericanos.

36 cuadros de algunos de los grandes representantes de esta corriente en torno a la obra de Juan Gris 

Tras el éxito que la Colección Cubista de Telefónica ha cosechado en las numerosas sedes donde se ha expuesto en itinerancia, la exposición continúa viajando por los museos de Bellas Artes de España: anteriormente ya estuvo en los de Bilbao (2013), Sevilla (2014) y Granada (2015), y en museos de arte contemporáneo, como el MACA de Alicante, el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia y el MEIAC de Badajoz.

En el Museo de Bellas Artes de Asturias, la Colección Cubista de Telefónica viene a completar la interesante representación de este movimiento de vanguardia en sus colecciones, donde figuran obras de Gleizes, Metzinger, Marcoussis, Lhote, Valmier, Blanchard…, entre otros autores. Se trata de la penúltima itinerancia antes del depósito en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 2017.
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La muestra, que ocupará el espacio de exposiciones temporales del edificio de Ampliación (planta -1), se completa con el documental Juan Gris. Cubismo y Modernidad, de José Luis López-Linares; una guía multimedia sobre el cubismo y Juan Gris; y una selección de publicaciones relativas al movimiento cubista. En torno a ella girará, además, un intenso programa de actividades, que incluirá desde conferencias a distintas actividades didácticas, como experiencias didácticas para escolares, actividades para familias y visitas guiadas para público general y adulto.

La muestra se completa con la aplicación del Espacio Fundación Telefónica disponible en la Play Store del smart phone donde se puede descargar una guía multimedia gratuita, con referencias comentadas a una selección de obras: se trata de un recorrido audiovisual por la Colección Cubista de Telefónica.

Muchos cubismos

La Colección Cubista de Telefónica pone de relieve la diversidad de las propuestas y técnicas cubistas desarrolladas a lo largo del tiempo, pues el Cubismo fue más que una vanguardia: fue el movimiento artístico que inauguró la modernidad. No hubo un solo cubismo sino muchos cubismos. Fundado en París a finales de la primera década del siglo XX por Braque y Picasso, sus límites temporales se extienden más allá de los años 20, cuando otros artistas se incorporan para redefinirlo. A través de un revolucionario modo de pintar, el cubismo cambió para siempre la forma de mirar la pintura: ahora el espectador debe recorrer planos, líneas y colores, dispuestos según un ritmo propio que obliga no sólo a una contemplación sensorial, sino también a un ejercicio intelectual de reconstrucción.

Ante todo el cubismo se basa en un intenso trabajo de deconstrucción de la realidad, de renuncia a la perspectiva convencional, de ausencia de detalles y de geometrización de las formas. Su capacidad de transformación lo convirtió en un legado estético que ha perdurado en el tiempo.

Juan Gris, el más puro de los cubistas

Juan Gris desarrolló una noción de pintura capaz de vertebrar con gran coherencia toda su trayectoria estética e influir poderosamente en la de otros artistas, desde su época hasta hoy. Se sumó al movimiento cubista cuando ya estaba fundado para refundarlo, creando un idioma plástico universal relacionado con el clasicismo moderno y con la abstracción denominado segundo cubismo o cubismo sintético. Juan Gris no parte de la naturaleza para ir a lo abstracto sino de lo abstracto de la geometría y el plano de color para ir a la realidad. Una nueva definición del cubismo llevada a cabo entre 1916 y 1923 que otorga unidad al cuadro, convertido ahora en una verdadera arquitectura de formas y colores.

También se exhiben el documental Juan Gris. Cubismo y Modernidad, de López-Linares 

Para Juan Gris, el cubismo no era un procedimiento pictórico sino una estética, un estado de espíritu que impregnaba su visión de la modernidad. El artista está representado en la Colección Cubista de Telefónica en la diversidad y complejidad de su trayectoria. Desde las obras de la primera década del siglo XX caracterizadas por la fragmentación de la imagen, el cromatismo contenido y la geometrización rigurosa de las formas hasta sus obras de los años 20, matizadas de color, más líricas, más naturalistas que incluyen el exterior, la vida orgánica y la curva. Juan Gris busca siempre el diálogo entre pintura y poesía. Inventor de las rimas plásticas -una suerte de metáforas estéticas-, sus lienzos esconden juegos simbólicos, correlaciones de formas y figuras que otorgan plasticidad y sensualidad a sus obras eternas.

El movimiento cubista en París

Tradicionalmente la historia del arte considera que el cubismo nace en 1907 y muere en 1914. Pero en tiempos del cubismo, ser cubista era algo más complejo y diverso. A la primera vanguardia artística del siglo se sumaron, además de Picasso y Braque, los artistas más importantes. Algunos adoptaron inicialmente la estética cubista, caso de Picabia, Duchamp, Lipchitz, Léger, Gleizes y Metzinger, estos dos últimos autores de Sobre el cubismo -Du cubisme-, un texto de gran repercusión en el que exponían su teoría de la forma plana y las perspectivas pluridimensionales. Otros se incorporan más tarde como Dufy, Derain, los Delaunay y Blanchard, que lo hizo por un breve pero intenso periodo en el que creó una serie de bodegones de gran pureza geométrica. Y entre ellos, Guillaume Apollinaire redactando el texto que serviría de falso manifiesto, Los pintores cubistas.

El estudio del ambiente parisino entre 1914, fecha del inicio de la Primera Guerra Mundial y 1924, año de publicación del Manifiesto Surrealista, ha demostrado la pervivencia y desarrollo de la experiencia cubista alumbrando una segunda época tan fértil y “heróica“ como la primera. Nuevos registros siempre en torno a Juan Gris. Artistas que trabajaron más allá del cubismo canónico afirmando las posibilidades plásticas del color, apostando por las cualidades estéticas y comunicativas de la forma, otorgando sensación espacial y profundidad a las composiciones…, paisajes y naturalezas muertas, que atrapan nuestra mirada.

Expansión internacional en España y Latinoamérica

Varios artistas que participaron del cubismo tuvieron un papel principal en la modernización del arte latinoamericano extendiendo geográficamente el movimiento vanguardista: redes, cruces, relaciones personales y viajes que transportan y transforman el cubismo a un lado y a otro del Atlántico. En el uruguayo Rafael Barradas y en los argentinos Emilio Pettoruti y Xul Solar, la impronta de este movimiento es evidente. Novedosos son los caligramas del chileno Vicente Huidobro, unión de pintura y poesía al combinar imagen y texto. En cuanto a los españoles Joaquín Peinado y Manuel Ángeles Ortiz transformaron y reinterpretaron el lenguaje cubista, con la incorporación del paisaje en el caso de este último.