Colecciones Artísticas

Descubre nuestras Colecciones Artísticas y Tecnológicas, cientos de obras de diversos periodos y formatos: pintura, escultura, fotografía... Y una nueva y revolucionaria manera de acceder a ellas, mediante el Kaleidoscopio.

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Inicios de la colección


En sus inicios, la Colección de Arte de Telefónica surge como respuesta al deseo de la Compañía.

Fotografía contemporánea


La Colección de Fotografía Contemporánea de Telefónica comienza a gestarse en el año 2002.

Cubismo


Constituida en torno a la contextualización de la obra de Juan Gris.

Obra en papel: TELOS


La Colección Telos nace en el año 85.

Pintura: Figuración Renovadora


Con el compromiso constante de contribuir al conocimiento y desarrollo de nuestra cultura.

Fecha:
1985

Técnica y soporte:
Acero corten

Medidas:
18 x 93,5 x 105,5 cm

Lugar y fechas del autor :
San Sebastián, 10/01/1924 -- San Sebastián, 19/08/2002


Descripción

Chillida realiza Topos II en 1985, un año después de haber esculpido Topos I, escultura perteneciente a la misma serie y que forma también parte de la Colección de Arte de Fundación Telefónica. El artista se sirve del vocablo griego topos para reflexionar sobre los conceptos de espacio, de lugar, de límite, omnipresentes en toda su producción. Estas nociones acercaron la obra de Chillida a la del filósofo alemán Heidegger, que se interesó por la forma en la que el escultor vasco trataba los volúmenes para crear nuevas posibilidades espaciales. El propio Chillida declaró en una ocasión: "Para mí fue una sorpresa encontrar en la preocupación del filósofo alemán algunos puntos que para mí eran vitales y que estaban encarnados en mi obra". Chillida entiende el espacio de manera cercana a Aristóteles, para quien el topos era concebido como lugar, pero también como espacio que contiene. Para Chillida existía un espacio positivo, que corresponde a la propia obra, como volumen; un espacio negativo, que es aquel que queda dentro de la propia obra; y por último, un espacio sin nombre, que engloba a los demás, y que se percibe como un límite para la conciencia. De ahí que toda la obra de Chillida centre sus esfuerzos en acotar espacios. En Topos II los volúmenes se abren a modo de libro para formar una única superficie plana en la que el escultor incide para crear nuevos huecos que provocan un juego de luces y sombras.