Colecciones Artísticas

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Inicios de la colección


En sus inicios, la Colección de Arte de Telefónica surge como respuesta al deseo de la Compañía.

Fotografía contemporánea


La Colección de Fotografía Contemporánea de Telefónica comienza a gestarse en el año 2002.

Cubismo


Constituida en torno a la contextualización de la obra de Juan Gris.

Obra en papel: TELOS


La Colección Telos nace en el año 85.

Pintura: Figuración Renovadora


Con el compromiso constante de contribuir al conocimiento y desarrollo de nuestra cultura.

CHILLIDA, Eduardo > Lurra nº 108


Fecha:
1985

Técnica y soporte:
Terracota refractaria, óxido de cobre

Medidas:
101 x 116 x 14 cm

Lugar y fechas del autor :
San Sebastián, 10/01/1924 -- San Sebastián, 19/08/2002


Descripción

En 1985 Eduardo Chillida realiza las tres piezas de la serie Lurra presentes en la Colección de Arte de Fundación Telefónica: Lurra nº 67, Lurra nº 107 y Lurra nº 108, un díptico de terracota tratada con óxidos. Lurra, que en euskera significa tierra, es el título de una serie de monolitos y esculturas planas en las que reivindica el elemento terrestre para enlazar con la tradición de su lugar de origen, tan presente en todo su proyecto escultórico. Sus lurrak dan cuenta de ese enlazar lo moderno con la memoria de lo antiguo que caracteriza gran parte de la trayectoria del artista vasco. En este díptico, Chillida parece repensar el carácter tridimensional de lo escultórico para reducirlo al plano. A través de la aplicación del óxido, dibuja la superficie de la terracota creando nuevas formas que a pesar de ser bidimensionales producen la ilusión del volumen. En Chillida, el tratamiento del dibujo es siempre escultórico. Al igual que sus esculturas en tres dimensiones, los volúmenes pintados se expanden, se abren y se cierran, exploran el espacio circundante con la intención de señalar sus límites. Escribió Chillida: "sin el límite no se daría la forma ni, desde luego, el espacio. El límite es el protagonista del espacio, como el presente -otro límite- es el protagonista del tiempo". Espacios llenos, vacíos, huecos como pequeñas cavidades que en lugar de baldías parecen estar llenas de algo que escapa de lo matérico. El óxido cubre la mayor parte de la pieza, a excepción de la parte superior derecha, que se vacía buscando un nuevo efecto espacial y crea tres cavidades abovedadas que recuerdan al tratamiento de la forma que el escultor utiliza en sus series sobre la casa. Lurra, la tierra, se convierte en la cueva, en el origen, en ese primer lugar destinado a servir de habitáculo al ser humano.