El futuro de las empresas pasa por la contratación juvenil

Entre las barreras con las que se enfrentan los jóvenes se encuentra la falta de concordancia entre la formación adquirida y las necesidades laborales que se plantean desde la empresa.




El Observatorio Empresarial contra la Pobreza ha presentado en el Espacio Fundación Telefónica los resultados del informe ‘El camino hacia el empleo juvenil. Qué puede hacer la empresa’, según el cual el sector empresarial debe incluir programas que mejoren la empleabilidad de los jóvenes, bien desde su estrategia de negocio, su acción social o su posición como lobby. Esta hoja de ruta se hace esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) basados en el empleo digno, pero también para que las compañías puedan mejorar en competitividad.


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“El proceso de revolución tecnológica y de especialidades técnicas en el que está inmerso la empresa […] exige como prioridad estratégica contar con personas especialmente preparadas y motivadas que sean capaces de responder a los retos presentes y futuros que la realidad empresarial plantea. Por esa razón, se convierte en una necesidad vital y estratégica para la empresa la incorporación de jóvenes preparados e implicados en el proyecto empresarial […]”, explicó Sandalio Gómez, profesor emérito de Dirección de Personas en las Organizaciones en IESE y uno de los responsables de la investigación.

La investigación ha sido expuesta en el marco de la Conferencia Anual del Observatorio Empresarial contra la Pobreza, que ha sido inaugurada por José María Sanz-Magallón, director general de la Fundación Telefónica; Manuel Herrando, presidente de Fundación CODESPA y Francisco Iniesta, director de IESE en Madrid.

 

Una formación que no se ajusta a las necesidades de la empresa

El estudio advierte de que cuatro de cada diez personas de entre 20 y 24 años que quieren trabajar no pueden hacerlo por falta de oportunidades. También de que existe una preocupante cifra de más de 400.000 jóvenes de entre 16 y 29 años en total inactividad (es decir, ni estudian, ni trabajan, ni buscan empleo de forma activa). Por otra parte, si nos centramos en los datos de desempleo, en esa franja de edad la tasa de paro se sitúa en el 34%.

¿Qué motiva esta complicada situación? Una de las claves se desarrolla en la variable de la formación, y no sólo ligada al 44% de los jóvenes de entre 16 y 29 años que abandona los estudios sin completar la educación secundaria. Muchos de ellos ni si quiera consideran retomarlo más adelante, una actitud negativa muy unida a la situación de que los recién titulados, diplomados y licenciados también tienen dificultad para encontrar trabajo, principalmente por falta de experiencia laboral y porque la formación que han recibido no se adapta a los requerimientos que demanda el mercado.

El 58% de los jóvenes desempleados en España se encuentran en riesgo de exclusión social

El informe también denuncia la dureza con que la crisis ha tratado a los jóvenes en lo relativo al empleo, la infrautilización de las becas y los contratos de prácticas, así como el uso inapropiado de determinados modos de contratación, ligados a la contratación temporal. Más de la mitad de los jóvenes ocupados están empleados bajo modalidades contractuales de este tipo; sin embargo, sólo un 7% lo hace con un convenio relacionado con la formación y las prácticas.

Por otra parte, la ausencia de empleo tiene consecuencias muy importantes sobre los niveles de vulnerabilidad social de los jóvenes. Así el 58% de los jóvenes desempleados en España se encuentran en riesgo de exclusión social. Esto pone de manifiesto la importancia que tienen las políticas de inclusión activa que reconocen el empleo como un eje crítico de acción para sacar a los jóvenes de la exclusión.

“Se considera joven vulnerable ante el empleo a aquel con una edad comprendida entre los 16 y los 29 años en el que se dan una o varias de las siguientes situaciones: abandono de los estudios y falta de formación y de competencias para trabajar; desempleados de larga duración o con contratos esporádicos, con condiciones inadecuadas y de corta duración; inactivos y desanimados frente al mercado laboral; o afectados por diversos factores de exclusión: discriminación, inmigración, discapacidad, pobreza…”, explicó Leticia Henar, Jefa de Proyectos en el Área de Estudios e Innovación Social de Fundación Tomillo.

El camino hacia el empleo. Qué puede hacer la empresa

El informe propone el camino hacia el empleo juvenil, como un conjunto de medidas en las que los distintos agentes coordinados (empresa, tercer sector y administración) pueden trabajar para mejorar este escenario:

Prevención del abandono escolar temprano: Según las estadísticas, el abandono escolar suele estar vinculado al desconocimiento y/o impacto que puede ocasionar en el joven a largo plazo el hecho de no finalizar sus estudios.

Reincorporación al sistema educativo: Una buena iniciativa sería la de crear entornos formativos muy distintos a los actuales, más flexibles, de menor duración, orientados y cercanos a la práctica y al desempeño profesional. El informe también recomienda a las empresas con trabajadores sin formación reglada que les ayuden a completarla con políticas de formación.

Transición de la formación al empleo: Se recomienda poner en marcha programas de asesoramiento, de creación de becas y contratos de prácticas, o de fomento del emprendimiento juvenil, entre otros ejemplos. También alcanzar acuerdos con centros educativos, crear titulaciones o centros de formación propios que sirvan también para cubrir las propias necesidades de cada empresa.

Empleabilidad y gestión de jóvenes en especial riesgo de exclusión social: Trabajando de forma conjunta empresa y entidades del Tercer Sector.

“La empresa española tiene por delante la oportunidad de apostar de forma estratégica por el empleo juvenil, tanto para mejorar su competitividad como para acabar con un problema social de primera magnitud. Puede contribuir a estas medidas bien desde el corazón de su actividad empresarial, la acción social o a través de la incidencia o lobby. Para ello, eso sí, debe comprender bien el problema y trabajar en alianza con otros actores”, afirmó María Jesús Pérez, Subdirectora General de Fundación CODESPA.